domingo, 19 de marzo de 2017

Clan Lasombra



Elegantes depredadores, los Lasombra se ven sinceramente como la cúspide de la existencia Cainita. Firmes creyentes en el Derecho Divino y el gobierno de los superiores, tienen poca paciencia, si bien una cierta compasión, con aquellos Cainitas que son (aunque no es culpa suya) inferiores.

El carácter Lasombra es una curiosa mezcla de noblesse obligue y sano desprecio. Buscan activamente el poder allí donde pueda ser encontrado, desde los salones de los claustros hasta los corredores de los palacios, pero no persiguen los títulos y la gloria que suele llevar consigo el gobierno. En lugar de buscar el mando por el mando mismo, los Lasombra toman las riendas del poder al creer firmemente que nadie podría llevarlas mejor. La apariencia de poder carece de importancia; lo que de verdad interesa es que las decisiones sean tomadas por los más indicados para ellos. De hecho, muchos Lasombra prefieren el papel de creador de reyes al título de rey.

Inseparablemente unido a esta determinación de ser los jueces definitivos de todas las decisiones, llega un sano desdén por aquellos a los que los Lasombra consideran inferiores a ellos en mente, cuerpo o linaje. En esencia, esto significa el resto de la sociedad Cainita, y aunque algunos de los demás clanes gozan de un cierto respeto, no hay ninguno a cuyos miembros consideren los Lasombra como iguales. Un Lasombra puede trabajar con otros vampiros, e incluso llegar a considerarlos sus amigos, pero nunca, jamás, sus iguales.

Desgraciadamente, hay Lasombra a los que el deleite del gran juego de la política los ciega a todo lo demás. Maestros de la manipulación, estos Cainitas ven toda Europa como un simple tablero de ajedrez sobre el que juegan con sus oponentes, sintiendo sólo un interés abstracto por las caídas de los reinos. Es a estos Lasombra a los que más temen los otros clanes, y sus talentos y gustos han sido atribuidos al clan en general.

Remoquete: Magistri (singular magister). En latín, "líder".

Apariencia: Generalmente, los Lasombra son de piel morena, con rasgos afilados que denotan su ascendencia italiana, hispana o árabe. Muchos conservan un aspecto ligeramente bronceado o curtido por su exposición al fuerte sol del sur durante sus días mortales. Como corresponde a su noble posición, los que no están obligados por las órdenes sagradas a llevar vestimentas eclesiásticas prefieren las sedas más finas y otros lujosos atavíos.

Refugio: Muchos miembros del clan permanecen en las mansiones y casas de invitados de sus tierras familiares. Otros buscan cobijo en los monasterios parecidos a fortalezas del sur de Europa.

Trasfondo: Los Lasombra proceden casi exclusivamente de nobles linajes, particularmente españoles, italianos y árabes. Muchos son expertos guerreros y cortesanos, aunque también hay una significativa cantidad que tiene lazos con la Iglesia. Es extraordinariamente raro que un plebeyo sea Abrazado por un Lasombra.

Creación del personaje: Nobles y eclesiásticos son conceptos comunes entre los Magistri. Las Naturalezas de Arquitecto o Juez son también típicas, y los Atributos Mentales y los Talentos suelen ser primarios. No es frecuente que un Lasombra carezca de los Trasfondos de Criados y Recursos, y muchos tienen además el de Mentor en el clan. Se inclinan por el Camino del Cielo, pero muchos cuestionan sus valores y están experimentando con nuevos códigos éticos.
Disciplinas del Clan: Dominación, Obtenebración, Potencia.
Debilidades: Los miembros del clan Lasombra no se reflejan en los espejos, ni en otras superficies (como ventanas, estanques o recipientes de mercurio).
Organización: La estructura del clan Lasombra es muy formal, basada libremente en la jerarquía de la Iglesia. Sus miembros emplean tanto títulos eclesiásticos como seglares, y se les permite conservar los títulos y escudos de armas correspondientes a sus días mortales. Durante sus reuniones, se consigue más entre bastidores que en la arena del debate, aunque incluso sus negociaciones sub rosa son llevadas a cabo con perfecta dignidad.

Los Amici Noctis y los Tribunales de Sangre: Si bien todos los Lasombra se consideran iguales, algunos son más iguales que otros. Incluso entre aquellos Lasombra que han demostrado su valía, hay quienes están por encima del resto. Los Amici Noctis ("amigos de la noche") son un grupo autoproclamado que se sienta en el corazón de los Lasombra. Ellos deciden quién se sienta a juzgar por los Tribunales de Sangre, y comparten recursos entre ellos para permanecer en la cima del montón. Sin embargo, los Amici Noctis son un pequeño club social, y la mayoría de los Lasombra que sobreviven un siglo o más son invitados discreteamente a participar. Todo se reduce al simple hecho de que los Lasombra son mejores que los otros Clanes, y necesitan establecer un estándar más alto. Si ya de por sí un Lasombra normal debe probar estar por encima de los mejores de cualquier otro clan, probarse entre la élite de Lasombra requiere un tiempo y esfuerzo extraordinarios. Si bien la longevidad en este pozo de víboras generalmente se toma como mérito, no todos los "Amigos" son ancianos. Muchos jóvenes Cainitas que muestran un talento excepcional son inducidos después de una Cruzada especialmente exitosa o la creación de una nueva forma de Disciplina. Los Amigos de la Noche son esencialmente el status quo del Clan Lasombra. Trabajan juntos para asegurarse de que las cosas permanezcan exactamente como están. Con su edad, experiencia, sabiduría y crueldad combinadas, poco puede oponerse a un esfuerzo tan concertado. Esto no quiere decir que el Clan se atrofia bajo la tradición; Los Amigos de la Noche están dedicados a ver a los Lasombra avanzar y adaptarse. Sin embargo, tienen una manera particular en la que desean que se produzca el cambio, y el poder de garantizar que así sea. Son el "hombre detrás de la cortina" que dirigen el clan desde las sombras.

Sin embargo, no debe pensarse que entrar a formar parte de los amici conduce a la complacencia. Los Lasombra saben que la única forma de probarse verdaderamente es contra un igual: otro Lasombra. Esto naturalmente conduce a una cierta cantidad de fricción entre unos y otros. Para asegurarse de que el Clan no se disuelva bajo el peso de todas estas luchas internas, se ha desarrollado un sistema judicial para gestionar la mayoría de las disputas. Estos "Tribunales de sangre" no se convocan para emitir un castigo sino para otorgar un permiso: normalmente, el de eliminar y consumir a otro Lasombra de forma "legal". El Tribunal de Sangre es una de las pocas vías por las cuales la Diablerie está permitida en la sociedad Cainita. A los miembros de un Tribunal de Sangre no les importa quién rompió las reglas, quién comenzó qué, o quién ha sido injusto con quién. Lo que les preocupa son aquellos Lasombra que han demostrado ser indignos del nombre, o han faltado al respeto al Clan en su conjunto. Si quieres destruir a otro Lasombra, tienes que demostrarle al Tribunal que vale la pena destruirlo, y que estás a la altura de ser su verdugo. Si no puedes derribarlo tú mismo, obviamente no eras digno de presentar la petición ante el tribunal. Si tu evidencia no es tan convincente como quisiera la corte, ésta puede imponer condiciones en su intento. Puede que tengas que advertir al objetivo, no usar Disciplinas, o destruir a sus servidores primero. Una vez más, el fracaso simplemente prueba que quien solicitó el juicio del Tribunal es indigno. Los Tribunales de Sangre se reúnen en una oscuridad sobrenatural, por lo que el peticionario nunca sabe quiénes son sus jueces. Eso es, a menos que sean capaces de ver a través de los poderes de sus mayores, en cuyo caso son obviamente dignos de saber a quién se enfrentan. En casi todos los casos de incumplimiento de las reglas entre los Lasombra, la prueba de que puede infringir la regla es una prueba de que tiene derecho a hacerlo. Una cosa que el Clan nunca acepta es el fracaso. Si el tribunal rechaza su solicitud, no hay apelación, aunque es posible que vuelva a presentar el caso con lo cual se convocará a diferentes jueces para que presten sus servicios desde las filas de Lasombra. Sin embargo, a nadie le gusta un quejido, y a menudo se desestima de forma inmediata un segundo motivo o incluso se ve como causa para deshacerse del solicitante. 

Cita: Una excelente decisión. La aplaudo. ¿De verdad la has tomado tú solo?

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