Izydor es una figura relativamente conocida entre los ladrones y los truhanes de Buda-Pest. El autoproclamado "Príncipe de los Ladrones" es pequeño y esbelto, con ojos oscuros y brillantes, dientes blancos, piel oscura y cabello negro, rizado, largo hasta los hombros, que lleva bajo un sombrero de seda oscuro. A diferencia de muchos gitanos, usa ropa relativamente monótona, procurando evitar una atención indebida.
En diciembre de 1197 Izydor estuvo presuntamente implicado en una intriga que perjudicó seriamente la posición social en Buda-Pest de una cuadrilla de Vástagos jóvenes entre los que se encontraban Valrek, Sounya, Aldrich y algunos más. Buscando venganza, Valrek recurrió a sus contactos entre los Arpistas y el resto de los bajos fondos para recabar información sobre Izydor que pudiera ser utilizada en su contra. Este fue el resultado de sus pesquisas:
Para empezar, ni siquiera es seguro que se llame Izydor. Usa una multitud de nombres en distintas ocasiones, según le conviene, y nadie conoce el auténtico: Izydor, Anastasz, Django, Ladin, El Farfollas, Everard, Arpad Miklos, Gabor, Szoltar, Lazslo, Sanspirelindo, Bartok, Condesa Carlota Federica de Baviera, etc... tampoco se conoce muy bien su lugar de origen, aunque él mismo dice provenir de Egipto y ser descendiente gitano de los antiguos faraones de aquel exótico país. Otros señalan Asia Menor como su lugar de procedencia, o la India, o la Persia otomana. Lo que está claro es quese trata de un individuo polifacético y equívoco cuya principal baza es jugar al despiste, y que no sería de extrañar que gran parte de los rumores y habladurías que corren acerca de él en Buda-Pest hayan sido lanzados por él mismo como forma de proteger sus secretos. No ha dicho cual es su Clan, aunque dada su relación con los gitanos es posible que se trate de un Gangrel nómada.
Izydor lleva en Buda-Pest unos diez o quince años, y por lo tanto es desde hace un tiempo una pequeña espina clavada en el costado de los Arpistas; en realidad, tampoco tan clavada ya que el tipo de robos que comete el auto-proclamado "príncipe de los ladrones" no solapa demasiado con las actividades de los Arpistas. Izydor se centra en los pequeños hurtos y el carterismo. Su modus operandi consiste habitualmente en robar a transeúntes incautos mientras están distraídos durante las actuaciones callejeras de alguno de los miembros de su kumpania. Nunca roba en establecimientos ni a comerciantes, sino solo a incautos individuales (preferiblemente de clase alta). Izydor es habilidoso, sigiloso, sumamente ágil y casi nunca le pillan in fraganti. Incluso cuando es sorprendido con las manos en la masa, suele salir airoso gracias a su gran labia y encanto. Izydor no cuenta con una organización propia de ladrones, pero sí ha establecido contactos, clientes y aliados por todos los mercados y gremios de Buda-Pest. Pese al halo de misterio del que le gusta rodearse, parece ser apreciado por muchos.
Suele vérsele mucho por los mercados real y del ámbar, donde frecuenta la taberna del Diablo Cojuelo, aunque tiene la prudencia de nunca realizar sus robos cerca de la taberna. Es un hecho bien conocido en la ciudad que Izydor tiene su refugio en los sótanos de dicha taberna.
La kumpania de Izydor tiene un campamento semi-permanente en las afueras del mercado de ganado. Allí viven unas pocas familias en carromatos de ricos adornos (cuya horterez alcanza cotas prácticamente incalculables). Entre las residentes del campamento está la bella gitana Delizbieta, la de los Ojos Oscuros. Delizbieta se ha ganado una cierta fama en la ciudad echando cartas, leyendo manos y encontrando objetos perdidos. Muchos creen que la joven, que nunca abandona el campamento de la kumpania (si las mujeres gitanas nunca han sido famosas por tener gran libertad, imagínese cómo debía ser la situación en el siglo XII), está tocada por auténticos poderes adivinatorios. Muchos miembros de familias nobles le están agradecidos a Delizbieta por haber logrado encontrar reliquias familiares perdidas, y esto la protege a ella y a toda la kumpania de persecución por parte de la Iglesia y los poderes públicos. Izydor visita a Delizbieta diariamente y algunos achacan a estas visitas la casi sobrenatural habilidad que tiene el "Príncipe de los Ladrones" para evitar redadas y otro tipo de problemas. O tal vez simplemente se trate de una gran astucia por su parte.
En cuanto a sus relaciones con el resto de Vástagos de la doble ciudad, Izydor no destaca especialmente. Se trata de un individuo sociable y eso hace que conozca a todo el mundo y que todo el mundo le conozca. Se beneficia de la política de "puertas abiertas" que ha instaurado el Príncipe (un vampiro abiertamente dedicado al hurto probablemente habría tenido problemas para instalarse en ciudades menos tolerantes). No se deja ver demasiado en los círculos de los Altos Clanes, donde un vampiro como él no pinta nada, pero sí se le ve frecuentemente acompañando a vampiros de los Bajos Clanes tanto locales como de paso en la ciudad. Se rumorea que tuvo un sonado romance con Arianne, una hermosa Toreador de la ciudad de Esztergom que visita Buda-Pest todos los veranos, pero aquello debió acabar mal.
Izydor confía en la astucia, el sigilo, las argucias y la desinformación para cumplir sus objetivos, y nunca recurre a la violencia física salvo que sea absolutamente necesario. Como todo ladrón en esta era peligrosa, simpre lleva uno o dos cuchillos sobre su persona, pero no se sabe cuán diestro es en su manejo. Sólo en una ocasión uno de los Arpistas pudo presenciar una escaramuza en la que Izydor estuvo implicado, y da fe de su gran velocidad de movimientos que usó para escabullirse de sus agresores como por arte de magia. Aparte de este dato circunstancial sobre sus posibles dones vampíricos, su gran labia y carisma sugieren la posibilidad de que Izydor sea adepto en el uso de la Presencia, o tal vez la Dominación.


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