Goratrix bani Tremere, el Prometeano, fue uno de los Siete que estuvieron presentes la noche en la que Tremere arrebató el secreto de la inmortalidad y dio forma al Clan de los Usurpadores sobre la carcasa reseca de uno de los Matusalenes Tzimisce. Fue también él uno de los artífices de las Gárgolas, esas temibles y casi indestructibles criaturas aladas que defienden las Capillas Tremere. Hace unos años, Goratrix fue enviado a Francia para dirigir la expansión de su Clan en ese país. Viendo la amenaza que suponía la orden templaria para los intereses Tremere, trabajó duramente dentro de la Corte para provocar la caída de los caballeros de Jacques de Molay. Algo no debió salir bien en ese plan, ya que Goratrix ha sido convocado a Ceoris por el mismísimo Tremere, una orden que ni siquiera el Prometeano puede ignorar.
Goratrix achaca sus actuales problemas a las maquinaciones de sus enemigos políticos dentro (como Etrius) y fuera (como Myca Vykos) del Clan y ha prometido grandes riquezas y poder a quienes le ayuden a escapar de la llamada de Tremere.
Goratrix se enorgullece de su apariencia. Con cabello castaño oscuro, ojos color avellana y una cara bien afeitada, está acostumbrado a atraer miradas de admiración de quienes lo rodean. Su nariz es fuerte y ancha. Su boca es generosa, pero suele estar torcida en una mueca de impaciencia y arrogancia que le afea hasta cierto punto. Se viste con ropas elegantes que hablan de riqueza sin ostentación y cultiva una imagen de sí mismo como erudito, sabio y genio.
Goratrix achaca sus actuales problemas a las maquinaciones de sus enemigos políticos dentro (como Etrius) y fuera (como Myca Vykos) del Clan y ha prometido grandes riquezas y poder a quienes le ayuden a escapar de la llamada de Tremere.
Goratrix se enorgullece de su apariencia. Con cabello castaño oscuro, ojos color avellana y una cara bien afeitada, está acostumbrado a atraer miradas de admiración de quienes lo rodean. Su nariz es fuerte y ancha. Su boca es generosa, pero suele estar torcida en una mueca de impaciencia y arrogancia que le afea hasta cierto punto. Se viste con ropas elegantes que hablan de riqueza sin ostentación y cultiva una imagen de sí mismo como erudito, sabio y genio.

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