Hay tres cosas que pueden y deben decirse acerca de este emprendedor Toreador:
- La primera y más importante es que Amancio ama a Dios. Lo hace con tanta fuerza y de una forma tan clara que, siendo todavía mortal, fue capaz de ver la Verdad y convertirse a la verdadera Fe, la cristiana romana, dejando atrás las falsas creencias del judaísmo en el que le habían educado. Pese a ello, la vida de un converso en Aragón a finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV no era fácil. Amancio tuvo que luchar mucho para convencer a sus conciudadanos de la sinceridad de su conversión, y de hecho no lo logró del todo. Cuando, por motivos que aún no ha sido capaz de descubir, Amancio fue Abrazado por un Toreador errante y tuvo que empezar a moverse únicamente de noches, los zaragozanos le acusaron de mal cristiano y estuvieron a punto de quemarle en la hoguera. Solamente se salvó gracias a la intervención de su mayor benefactor (ver el punto 3).
- En segundo lugar, Amancio ama la Belleza. No es un gran creador como otros miembros de su Clan, pero es profundamente capaz de admirarla y de sentirse conmovido por ella. Amancio sueña con un mundo de gente bien vestida, con ropajes bonitos y decentes para todo el mundo (que pueda pagarlos). Con ese ideal en mente, se ha metido de lleno en los gremios textiles. Además de este amor por la ropa bonita, Amancio es un firme creyente en la siguiente máxima: "el trabajo dignifica". Uniendo ambas ideas, se entiende su afán por darle trabajo (no remunerado, de entre catorce y dieciséis horas diarias) al mayor número posible de niños y niñas (dado que nadie como una criatura inocente es capaz de dotar de amor y belleza al arte de coser).
- Por último, Amancio adora a Florin. Fue éste quien le salvó de las llamas de la persecución religiosa y por él se ha venido a vivir al otro lado del mundo, a esta tierra bárbara y cutre de Transilvania. Amancio haría cualquier cosa por Florin. Vale, es cierto que Florin es un monstruo aberrante que a lo largo de más de cien años ha hecho que Amancio cometa las mayores atrocidades imaginables, pero no hay que tenérselo demasiado en cuenta. Amancio, como decíamos, ama la belleza y es capaz de encontrara incluso en el interior de los ojos desenfocados, rabiosos e inyectados en sangre de Florin. Especialmente en ellos. Y por este motivo Amancio no parará hasta encontrar a su buen amigo desaparecido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario