sábado, 30 de marzo de 2024

Tres cartas

Queridi amigui,

¿Qué tal estás? Hace mucho tiempo que no tomamos té juntas, y cuando digo tomar el té me refiero a matar a algún pelanas y bebernos su sangre hasta ponernos como cerdas. Espero que estés bien en tu castillucho de mierda y que no te hayan decapitado ya ni nada de eso. Me pondría bastante triste dirigirme a una Lasombra sin cabeza. 

Es precisamente por eso que te escribo, o más bien que mando que te escriba el imbécil de mi secretario. He oído que sigues haciendo cosas anarquistas y eso me preocupa cantidubi. "Cantidubi" es una de esas palabras nuevas del siglo XV que he aprendido de mis siervos mortales cuando me escapo del castillo a servir cañas, que es lo que más me sigue gustando en este mundo. 

A lo que iba: no es que yo me meta mucho en esas cosas, pero mis amiguis del Sacro Imperio me cuentan que al Anarquismo ese tuyo le quedan dos telediarios. Tus colegas o bien andan huyendo como ratas o ya son directamente pienso para ellas: el invento este de la Camarilla está funcionando de perlas y vuestros métodos terroristas y cutres han fracasado ante nosotros, que estamos mejor organizados y vamos mucho mejor vestidos. 

No te cuento esto para regodearme. Ya sabes que soy una Princesa campechana a la par que Todopoderosa. Te lo digo para avisarte de que, según me cuentan, tu astroso castillo es el último reducto Anarquista en la Transilvania húngara, y como tal va a ser arrasado y desmontado piedra a piedra, hasta no dejar ni rastro, en las próximas horas. He recibido órdenes de mi tío abuelo, el mismísimo Hardestadt, de (cito textualmente) "erradicar de la faz de la Tierra esa hez inmunda y repugnante, como si fueran escarabajos peloteros". Mi Azote, el Tremere Svatopluco, está en estos momentos alistando un respetable ejército de mortales y de criaturas de la noche, algunas de las cuales parecen centollos, para aniquilaros mucho, y anda por ahí clamando sangre y diciendo nosequé acerca de una tal "artillería" de destrucción masiva. 

Todo esto me apena muchísimo, porque te tengo aprecio después de tantas pijama parties y también porque al fin y al cabo fuisteis tú y tus lamentables amigos quienes os cepillasteis a esa sabandija usurpadora de Dragomir. En cierto sentido, casi podría decirse que en una parte imperceptible os debo un poco de mi Princesado. 

Además, si me paro a hacer cuentas, resulta que tu actividad anarquista en mi territorio ha dejado bastante que desear. Número de atentados contra mi persona: cero. Número de delitos contra la propiedad pública o privada: cero. Número de extorsiones: cero. Número de incendios (en las últimas dos décadas): cero. Número de violaciones de la Mascarada: cero. Ojalá todos los anarquistas hicieran lo mismo que tú: nada. Otro gallo nos cantaría. Así se lo he hecho notar al tío Hardestadt y él me ha reconocido que, en realidad, lo de exterminarte es más por la honrilla que ninguna otra cosa. 

Así que me he puesto a pensar (no veas qué dolor de cabeza) y se me ha ocurrido que si me escribes una carta diciendo que te rindes muy fuerte y que a partir de estos momentos el castillo Basarab, así como todos sus territorios incluyendo Aldea de Mierda, pasan a ser una sucursal del Princesado de Alba Iulia, bajo mi soberanísima autoridad, tal vez pueda disuadir a Svatopluco y dejarte en paz para que sigas a tus cosas, sin molestar a nadie. ¿Cómo lo ves? Si te parece bien, mándame esa carta, firmada y sellada, a la dirección de siempre. Si, por el contrario, lo de la carta te parece mal, no me ofenderé, pero en ese caso más te vale hacer muy deprisa las maletas o dentro de tres noches estarás más muerta y obsoleta que el arco románico de medio punto. 

Siempre tuya, tu amigui

Esmerelda von Fustenbergo,
Princesa Todopoderosa de Weißenburg 


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A la atención de todas las células anarquistas que queden, si es que queda alguna:

Nada, que la cosa pinta malamente. Sálvese quien pueda, y hasta luego Lucas, y si te he visto no me acuerdo. Si sois verdaderos anarquistas, conoceréis el significado de estas frases en clave y sabréis actuar en consecuencia. 

Ha sido un placer y hasta nunca. Atentamente, 

La Autoridad Anarquista Suprema

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Hermane Anarquiste, 

Habrán llegado a tus orejes, merced a rumores sin fundamento y a habladurías a mala fe, que estamos acabades y que debemos rendirnos y acatar la plutocracia de la Camarilla si queremos seguir vives.

Nada más lejos de la realidad. El Anarquismo sigue en pie y seguiremos dando guerra hasta el final de los tiempos, si es necesario. 

Walter no querría que te rindieras o rindieses. Él diría: ¿eh? y seguiría imprimiendo pasquines y luchando contra la opresión y/o la tiranía sin desfallecer.

Y por eso, hermane, te ordeno que continúes en la lucha y pelees con uñas, dientes y todo órgano que tengas, incluyendo el ojete si fuera menester, hasta la muerte, para defender nuestros ideales. 

¡Nuestre será le victorie!

Atentamente, 

El Alto Mando Jerárquico del Anarquismo 

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