sábado, 17 de agosto de 2024

18 de octubre de 1493: la primera reunión

Una vez todos los representantes de las distintas facciones se han reunido en el claustro de la abadía (el único espacio de la misma, aparte de su iglesia, capaz de acomodar a tantos asistentes) y con las distintas representaciones separadas –los defensores de la Camarilla a uno de los lados largos del rectángulo, los anarquistas en el contrario y los clanes independientes y otros observadores en los dos restantes– una joven esbelta se acerca al estrado de oradores situado en el centro. Se presenta como Eleanor de Valois, del clan Brujah, y declara la apertura formal de la Convención de Thorns, indicando los tres asuntos a que se enfrentan los delegados con una voz clara y firme: 

 

 

"La primera decisión a la que nos enfrentamos tiene que ver con el regreso al rebaño de los Cainitas que se han declarado anarquistas. ¿Cómo lograrlo de un modo pacífico? ¿Permitiremos que proliferen las creencias que han llevado a este estado de guerra entre generaciones? En ese caso, ¿cómo impediremos que vuelva el derramamiento de sangre? ¿Deben ser exigidos Juramentos de Sangre de aquellos que abandonen la rebelión? En tal caso, ¿quién disfrutará de esos juramentos? ¿Qué garantías aceptará la Camarilla para asegurar el comportamiento futuro de los antiguos rebeldes?
Solo puede haber una autoridad entre los Cainitas, y esa autoridad es la de la Camarilla. Vuestra presencia aquí atestigua vuestra aceptación de este hecho.
¿Debe concederse una amnistía general a aquellos cuyas acciones desviaron a otros del recto camino, o se rendirán los líderes al juicio de los Fundadores y los arcontes de la Camarilla?
Las acciones del clan Assamita exigen medidas severas para acabar con ellas La práctica de la diablerie por parte de sus miembros debe terminar. Recientemente la Camarilla ha descubierto la localización de su fortaleza de Alamut, y la respuesta ha convencido al clan de que debe entablar negociaciones sobre su posición dentro de nuestra sociedad.
¿Permanecerá el clan Assamita independiente de la Camarilla y se negará a someterse a sus dictados? En tal caso, ¿cómo podemos asegurar que sus prácticas no representen en el futuro un peligro para nosotros? Debemos buscar una sanción o un modo de controlar a los Assamitas si deciden no unirse a la Camarilla. Por último, los Fundadores de esta sociedad han estado actuando como Justicar y tomando ayudantes para actuar como sus Arcontes. ¿Proseguirá este modelo de gobierno? Si aceptamos someternos a las decisiones de un consejo de Justicar, ¿permanecerán en sus puestos los actuales ocupantes de estos cargos? Si no es así, ¿quiénes serán los nuevos Justicar? ¿Cómo elegiremos a los futuros, y cuáles serán sus deberes y responsabilidades? ¿Nombraemos un concilio que los supervise, o serán estos jueces las autoridades supremas de la Camarilla?
Durante las próximas cuatro noches oiremos argumentos sobre todos estos temas. Vuestras voces serán bienvenidas en la discusión pacífica, y nos reuniremos cada noche para resumir las discusiones de la jornada anterior. Después, deberéis hablar entre vosotros para tratar de alcanzar el consenso. Para entonces, dentro de cinco noches, el 23 de octubre del año de nuestro Señor de 1493, deberemos haber tomado una decisión sobre cada uno de los asuntos presentados. Gracias por vuestra presencia."

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