sábado, 19 de octubre de 2024

Back to Bistriz

Y, por fin, volvéis a ver las zarrapastrosas, húmedas y mugrientas murallas de Bistrița.

Después de recorrer desde las costas de Inglaterra, maravillándoos con las antiguas piedras de la Torre de Londres, pasando por la espléndida Catedral de Colonia, con sus torres que rozan el cielo, y por la rica ciudad de Núremberg y su castillo medieval; tras escuchar relatos sobre la gloria de Praga y su enigmático Puente de Carlos, y sobre la esplendorosa Venecia, con sus palacios y canales llenos de secretos; después de enfrentar penurias, hambre, violencia en los caminos, miedo e incertidumbre, y de recibir miradas desconfiadas de habitantes de tierras con lenguas y costumbres diversas, pero el mismo desprecio por vuestra Estirpe; tras vislumbrar las intrigas de decenas de Cortes y recibir halagos o amenazas de manipuladores refinados o monstruosos, regresáis al punto de partida. Sois conscientes de lo pequeña, atrasada y pobre que es la ciudad de la que partisteis. Aun así, su atmósfera, cargada con olores de cocinas donde se cuecen coles agrias, de granjas de cerdos y boñiga, os parece la más dulce del mundo.

Estáis en casa.

El viaje ha sido largo y duro, y habéis perdido mucho en el camino. El comerciante y amigo de los niños, Amancio, decidió quedarse en Inglaterra. No habéis tenido noticias de Theodor, Bianka y el palurdo Onufriy desde que decidieron regresar por mar. Tampoco habéis sabido nada de los demás participantes en la Convención de Thorns: ni mensajes de Lucita y Anatole, ni contactos con los Assamitas, ni con los vencidos Anarquistas. Solo llegan noticias y celebraciones por todo el continente de la victoria política de la Camarilla. A pesar de todo, habéis conseguido conservar vuestras vidas y las de vuestros siervos ghoul, además de al nuevo guía que Jaroslav capturó en tierras de la Liga Hanseática. Sin embargo, de los soldados que os acompañaron al partir, solo dos han sobrevivido; uno, tuerto de un ojo, ha quedado enloquecido tras meses expuesto a los horrores de sus patrones infernales.


La residencia de Aldrich está caldeada y preparada. Durante los dos años de ausencia del señor, ha estado mantenida por sus guardeses mortales, el matrimonio formado por Bálint Kukoricza e Ilonka Töpörtyű. También están dispuestos la doncella de la señora Anastasia, Maruska, y el Sandor el palafrenero. La casa tiene una habitación bien acondicionada para alojar con comodidad a la dama Zoltana. Aldrich se alimenta de la señora Ilonka y después sale a recuperar la amistad que le une a otra serie de mujeres casadas desperdigadas por la ciudad.  Jaroslav, por su parte, tiene urgencia por saber qué ha sido de su ciudad durante su ausencia. Pero es prudente: en vez de dirigirse directamente al castillo, prefiere recabar información discretamente. Lo cual, en Bistrița, implica visitar las mancebías.

Uphrasia, la Nosferata, está teniendo una buena semana en su negocio: ha tenido un cliente, concretamente el martes. Saluda a Jaroslav con la cautela propia de dos vampiros que han logrado sobrevivir durante dos siglos. Siguiendo la costumbre de su clan en la que Theodor parece ser la excepción, Uphrasia maneja la información con la destreza de una regateadora experimentada; al final de la noche, Jaroslav tiene la sensación de haberle contado más sobre Thorns, los arcontes de la Camarilla y sus impresiones sobre la política en centroeuropa de lo que ella ha compartido con él.

Uphrasia le pone al tanto de la situación en la ciudad, tanto en lo referente a los mortales como a los cainitas. Por el lado mortal, el rey Vladislao II de Hungría ha otorgado a Bistrița privilegios para celebrar mercados y cobrar tasas libremente; además, las obras del nuevo campanario de la Iglesia del Evangelio han concluido, y este es actualmente el más alto de toda la región. En cuanto a los asuntos cainitas, el príncipe en funciones, Jennífero, ha disfrutado de un gobierno pacífico durante estos años, sin conflictos con los principados cercanos ni señales de los alborotadores walterianos. La Inquisición no ha celebrado ningún auto de fe en este periodo. La única medida relevante de Jennífero ha sido conceder carta de residencia en la ciudad al comerciante y hostelero Barabbas, quien acaba de reabrir un local cerca del mercado de la lana. Al escuchar estas noticias, Jaroslav frunce el ceño; le había dejado claro a Jennífero que no quería a ese despreciable individuo en la ciudad.

La noche siguiente, Jaroslav sube al castillo acompañado por el único soldado sano que le queda. Consigue acceso fácilmente, usando su Presencia sobre los guardias de la entrada, quienes aún le recuerdan bien. Al llegar ante Jennífero, este no lo recibe con la sumisión esperada de alguien bajo Juramento de Sangre y, cuando Jaroslav lo reprende por permitir que Barabbas se establezca en la ciudad, el príncipe en funciones no muestra arrepentimiento.

Sé que todos dicen que los de su clan no son de fiar —responde Jennífero—, pero Barabbas no ha hecho más que demostrar ser un buen converso desde que le conozco. Además, creo que podría ser un informante mucho mejor que Uphrasia. Tengo un mal presentimiento sobre la Nosferata.

Cuando Jaroslav le ordena retractarse, Jennífero se niega.

Lo hecho, hecho está. Di mi palabra como Ventrue, y no pienso romperla. Vos me disteis autoridad sobre esta ciudad en vuestra ausencia, y si me desautorizáis ahora, tendremos un problema —dice con tono firme.

Jaroslav siente cómo la Bestia se agita en su interior, pero, con gran esfuerzo, logra contenerla. Aparte de este incidente, Jennífero no pone objeciones en devolverle a Jaroslav su trono; de hecho, parece ansioso por abandonar Bistrița cuanto antes.

Estoy deseando regresar a mis tierras. El otoño pasado, los trabajadores de una de mis fincas encontraron un yacimiento de oro. Cada día que paso aquí, sin poder organizar su explotación, pierdo dinero —comenta Jennífero.
 
"Qué potra tiene este tipo", piensa Jaroslav. El traspaso de poderes se lleva a cabo sin problemas a lo largo de una semana. Jaroslav regresa a sus antiguos aposentos en las celdas monacales bajo el castillo, mientras Aldrich retoma sus funciones como sheriff de la ciudad. Por su parte, Jennífero se despide de los vampiros locales, quienes le ofrecen generosos regalos en agradecimiento por su labor.

En su última noche, justo antes de abandonar su despacho, Jennífero se reúne con Jaroslav para entregarle un último recado.

Antes de partir, debo entregaros esta misiva. La trajo un mensajero la primavera pasada, y es para vos. Lleva el sello del Maestro Constructor Zelios.

Una vez a solas, Jaroslav rompe el lacre de la carta con un pequeño abrecartas y comienza a leer:

 

Aliado mío,

Vos y vuestros compañeros me habéis ayudado en el pasado, y me veo en la tesitura de volver a suplicar vuestra indulgencia. Bien sabéis del ritual que estoy tratando de completar para poder impedir el alzamiento del demonio Kupala. En los meses recientes he descubierto que existe en alguna parte de Valaquia al menos otro nodo que debemos marcar para completar la ceremonia. Os pido  asistencia, a vos y el resto de compañeros que me habéis ayudado en el pasado, para alinear este lugar con los que ya están marcados. Por vuestra preocupación os ofrezco lo siguiente, dos objetos de excepcional belleza y valor que también contienen información relativa a la clave de oro que hallasteis hace tantos años en el Paso de Tihuta. Os los daré libremente con la esperanza de que os sean de utilidad.

Por favor, acudid en secreto al Castillo Bran, sobre la ciudad de Brasov, llamada Kronstadt por los sajones, donde os esperaré. Tened cuidado tanto en la ciudad como en el castillo, porque los inquisidores siguen teniendo mil ojos y oídos en la región. Acudid a la fachada este de la fortaleza, donde hallaréis un árbol que se empleaba como horca y que crece sobre un pasadizo olvidado. Retirad la piedra grande y hallaréis el túnel que desciende bajo el propio castillo. Seguid la escalera hasta que lleguéis al fondo. Allí me encontraréis, pues he construido un refugio temporal.

Espero ansioso volver a reunirme con vosotros.

Vuestro,
Zelios del clan Nosferatu,
Maestro Constructor

 

 
 
 

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