El dios Havnor tuvo a bien aparecerse aquella noche ante sus fieles.
Pero antes, se dirigió a unos desconocidos, Canitas que venían en grupo hacia el mercado de Buda y que se interponían en su camino:
¡Deteneos, oh niños cuyos hombros cargan con el peso de la redención!
Tras lo cual, añadió, poniendo los ojos en blanco:Mucho tiempo han buscado mis ojos más allá de lo que ha sido y lo que será. ¡Él despierta y debemos estar listos! Pronto os encontraréis alguien cuyos planes os llevarán al corazón del terror y la exultación. Regocijaos, pues lo presenciaréis todo. Tenéis un importante papel en lo que se acerca. ¡Ah! Que la dulce sangre del corazón lave el pecado. Ocho signos de las noches venideras brillan en mi visión. Os veo en cada uno de ellos. Aunque nada puede ser impedido, sí es posible transformarlo mediante los actos de unos pocos. Id, hijos míos, y recordad mis palabras cuando se os pida un esquema. Zolot miente ¡Huid de sus visiones! Prosperad y nos veremos de nuevo.
Ne recorderis peccata mea, Domine.
Dum veneris iudicare saeculum per ignem.
Dirige, Domine Deus meus, in conspectu tuo viam meam.
Dum veneris iudicare sæculum per ignem.
Requiem ætérnam dona ei, Domine, et lux perpetua luceat ei.
Dum veneris iudicare sæculum per ignem.
Amen
La horda se apresuró a cumplir las órdenes del dios.¡Mirad! Son agentes del mal. ¡Destruidlos!

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