domingo, 3 de junio de 2018

Otra carta

Mi muy estimado colega,

Odio tener que repetir este trasnochado cliché, pero no me queda otro remedio: os lo advertí. Debisteis escuchar mis palabras, vos y el resto de nuestra ilustre y a la vez infame conspiración. ¿Qué sentido tenía mantener con vida a la prisionera? Ya os dije que vuestras torturas no iban a conducir a ninguna parte. No, no me entendáis mal. No dudaba de vuestra habilidad para sonsacar información a través del dolor, sino de que ella supiera algo valioso para nosotros. Ya conocéis cómo trabajan en su clan: círculos en torno a círculos, secreto sobre secreto, y sin que las piezas sacrificables sepan nunca a qué partida están jugando. Deberíamos haberla matado nada más capturarla. Nos habría ahorrado problemas. Ahora ella ha escapado, sin que se sepa muy bien cómo, y ha vuelto al tablero con toda su furia y considerable poder. Se avecinan tiempos difíciles para todos nosotros, y todo porque no escuchasteis mi consejo. 

Aunque no todo está perdido. Por el momento, debemos dar gracias a quien sea, Dios o Caín, porque no parece que la prisionera haya descubierto aún quién está detrás de este juego de suplantación. Nuestra agente ha logrado escapar por los pelos y ahora huye por su vida, id vos a saber bajo qué rostro. No tardará en convocarse una Caza de Sangre. Si os queda un grano de sensatez en vuestra cabeza, hacedme caso ahora: es mejor que seamos los primeros en localizarla y eliminarla, no vaya a ser capturada y se conozca nuestra implicación en todo este asunto. Aprovechemos ahora que las suspicacias de la prisionera se dirigen hacia Kronstadt. Urge actuar con premura. Si lo deseáis, no me costará ganar algo más de tiempo tiempo plantando unas cuantas pistas falsas que apunten hacia su joven Príncipe y sus bisoños aliados.

Siempre a vuestra disposición,

A.


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