Accre, día XV de Diciembre del Año de Nuestro Señor MCCXLIX
Querido diario:
Había que decirlo y aí lo haré: estoy rodeado de estúpidos. La reacción de maese von Achern, tercer barón con ese nombre, me parece una solemne majadería, propia de un hombre de intelecto menor y claramente enturbiado por un humor colérico. Estoy convencido –y en esto estoy seguro de que los maestros Hipócrates (Ἱπποκράτης) y Galeno estarían de acuerdo conmigo– de que su cuerpo, alma y espíritu (σὠμα, ψυχή, πνεῦμα) son víctima de una grave discrasia (δυσκρασία) con exceso de bilis amarilla (ξανθη χολή). Le he pedido al barón una muestra de sus fluidos (επίστεγο και κατούρημα), para contrastar mi teoría, pero ha declinado aduciendo un "iros a tomar por culo, viejo loco" (σκατά τον εαυτό σου, τρελό γέρος) que, como razonamiento, encuentro bastante deficitario. Todo, al parecer, por culpa de un tratado que han firmado maese Aldrich y sor Agnes a fin de liberar de su cautiverio al espécimen Florin y al falso Assamita llamado Ahmed. Entiendo, querido diario, el revés político (Ζάσκα) que ha sufrido el barón a causa de las capitulaciones de mis ilustres colegas Ventrue, pero su reacción y el ultimátum que nos ha lanzado me resultan totalmente inaceptables. Primero, porque yo no tengo la culpa de la ineptitud de maese Aldrich y sor Agnes. Segundo, porque un verdadero animal político (ζῷον πολῑτῐκόν) nunca amenaza abiertamente, pudiendo usar dulces palabras en público y luego chantajear privadamente por detrás. Y sobre todo, porque difícilmente podía ninguno de nosotros defender los intereses del señor Jürgen frente al rey de Hungría si no sabíamos que el mencionado rey se encontraba aquí en Acre. Von Achern debería haber confiado en mí: en mis competentes y razonables manos, todo esto se habría solucionado a la perfección. Al recordárselo al barón, éste me ha recordado "callaos la boca si no queréis que os arranque la cabeza con mis propias manos" (έκλεισε το στόμα σου αν δεν θέλεις να σκίζω το κεφάλι σου με τα χέρια μου). Efectivamente, como yo decía, bilis amarilla (ξανθη χολή). A veces es una carga terner la razón en todo. Dentro de lo malo, al menos tengo la fortuna de poder seguir estudiando de cerca el pintoresco comportamiento y los interesantes cambios de humor del espécimen Florin.
Hasta mañana, querido Diario. Siempre tuyo,
Hasta mañana, querido Diario. Siempre tuyo,
Констянтин

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