Bistriz, Año del Diluvio
Gran voivoda de voivodas,
Bistriz oye vuestra llamada. Vos sois señor de todos los voivodatos transilvanos y yo, humilde gestor de una ciudad sajona, no olvido las viejas tradiciones y mandatos de nuestra Sangre. Hoy y siempre, soy vuestro vasallo. Mi casa es vuestra casa, mi Sangre es vuestra Sangre, mis vasallos son vuestros vasallos. Acudo por tanto a vuestro lado, hoy en la hora decisiva, con mis levas y banderizos, caballos y caballeros, instrumentos de asedio, koldunes y como trescientos szlachtas. Llegaremos a vuestro lado desde el camino de Bistriz, dos noches después de que recibáis esta misiva. Reconoceréis mi pequeño ejército por el pendón ondeante de la casa de Bistriz, que tejió Marelle, mi Chiquilla, antes de volverse loca. Permitidme, os lo ruego, demostraros mi lealtad luchando a vuestro lado en la inminente batalla y derramando con mi espada la sangre de los esbirros de Jürgen.
A vuestros pies,
Radu de Bistriz

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