Cada 27 de Agosto, la ciudad de Mediaș celebra con gran devoción sus Fiestas Patronales en honor a la mayor –a la par que única– santa que ha nacido en esta noble ciudad transilvana: santa Frígida de Medwesch, santa patrona del oxímoron literario. Durante las fiestas de Santa Frígida toda la ciudad celebra a su paisana asunta a los cielos y el final de la temporada de la cosecha, lo que se traduce en parejas cantidades de devoción y de celebración. Son fechas en las que labriegos y ciudadanos por igual pueden olvidar durante un corto tiempo las inclemencias de la vida medieval y celebrar las escasas pero significativas pequeñas cosas buenas de la vida.
Santa Frígida (804-852 A.D.) tuvo claro desde muy niña qué quería ser en la vida: prostituta, como su madre, y a la vez santa, como la Magdalena. No lo tuvo fácil, dada la mala fama social de su profesión y las aparentes tensiones entre el ejercicio de ésta y el celibato cristiano, pero con la ayuda del Altísimo esta buena mujer logró ser al mismo tiempo la ramera más cotizada de toda la región (era la única) y llegar a la tumba virgen. ¿Su secreto? La fe, por supuesto, y también su labia, don sin duda del Espíritu Santo. Santa Frígida encontraba a sus clientes en la güisquería local, donde les pedía que le invitaran a una copa, cariño, y se ponía a predicarles la palabra de Dios hasta que se les derretía la sesera. Gracias a esto consiguió la doble bendición de que jamás un hombre le pusiera un dedo encima y de aumentar en un seiscientos la tasa de natalidad local: los hombres, espantados y aburridos de los sermones de santa Frígida, volvían como locos a los brazos y los lechos de sus legítimas esposas, multiplicándose así la población en pocos años. Por este y otros motivos, Santa Frígida fue canonizada en 1210 por el papa Inocencio III, que como su nombre indica se creía casi cualquier cosa.
Los restos de Santa Frígida se veneran en la catedral del Nuestra Señora de los Altiplanos, en Mediaș, y durante la fiesta del 27 agosto son sacados en procesión por las principales calles de la ciudad. Casi nunca llueve, lo que es considerado una prueba más del poder milagroso de la santa.

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