viernes, 15 de enero de 2021

Anselmo d'Ischia

El nuevo y benemérito Príncipe de Kronstadt es un adusto Capadocio de origen italiano. Llegado a tierras Transilvanas en pos de una búsqueda espiritual y mística, este hombre de fe quedóse enamorado de las hermosas comarcas y las buenas gentes de la Hungría oriental, de su folklore y gastronomía, decidiendo quedarse en ellas y traer a este país afligido por la guerra y la Peste un rayo de luz civilizadora.

Anselmo se considera una persona liberal en lo económico y conservadora en lo social. Amigo de sus amigos, ni machista ni feminista (siempre que las mujeres sepan estar calladas y ocuparse de sus tareas en la cocina), Anselmo rechaza toda forma de discriminación y de racismo. Y para evitar que el racismo se haga fuerte en su ciudad, se ha encargado de eliminar a todo judío o descendiente de judío de Kronstadt. Lo mismo ha hecho con moros, negros y gitanos. De esta forma la gente de la ciudad no tiene otras razas a las que odiar y por tanto no hay racismo.

No es cierto para nada que Anselmo d'Ischia haya tenido en el pasado ningún tipo de contacto con los Flagelantes, detestable herejía que no tiene cabida en una ciudad católica, apostólica y romana como Kronstadt. Junto a sus numerosos descendientes Capadocios y el pequeño ejército de cadáveres animados que refuerzan su mandato, de los cuales tiene un suministro casi ilimitado gracias a las sucesivas olas de peste que no cesan de diezmar el país, Anselmo ha convertido la ciudad sajona en un remanso de paz, orden y obediencia absoluta a su persona. 

Otra de las numerosas ventajas que ha traído su bondadoso gobierno es queya no es obligatorio hablar en griego en la Corte de Kronstadt. Ahora es obligatorio hacerlo en latín.

El motto que figura en su escudo de armas es "Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo".

 



 



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