sábado, 16 de enero de 2021

Los visitantes no nacieron ayer

Mi muy querido muchacho Aldrich,

Espero que al recibir esta misiva tú y tus alegres compañeros os encontréis bien y que todo esté yendo sobre ruedas en ese pintoresco castillito que tenéis la amabilidad de cuidar para mí. Es mi más sincero deseo que esta segunda Peste no haya diezmado del todo vuestra comarca y que, ahora que parece que Dios aprieta pero no ahoga, podamos volver a encontrarnos a no mucho tardar. ¡Echo tanto de menos el bello espectáculo de vuestros angelicales rostros, el sonido inocente de vuestras risas, el alegre parloteo de vuestra conversación! Yo mismo correría alborozado a vuestro encuentro, si no fuera porque la temible burocracia me mantiene atado a mi trono de Bistriz. ¡Ah, el oneroso peso del poder y la responsabilidad! A veces pienso que tú y tus compañeros hacéis bien en rehuir los oropeles y las intrigas de la Estirpe y manteneros en la bucólica paz de vuestra campiña, alejados, como niños, de toda autodeterminación.

Precisamente a colación de esto último te escribo estas afectuosas líneas.  Creo que te interesará saber que en estos momentos se alojan en mi humilde castillo unos emisarios del Nova Arpad que, casualidades de la vida, están viajando hacia Tihuta. A pesar de mi legendaria labia no he conseguido sacarles el motivo de su viaje, pero por sus caras de pocos amigos me apostaría el peluquín a que pretenden exigiros el cumplimiento de aquello a lo que os comprometisteis públicamente, ante todo el Concilio de las Cenizas y otros mandatarios, hace ya casi cuarenta años. Ya sabéis a lo que me refiero: no quiero abundar más en detalles porque el recuerdo de aquella noche es aún para mí tan doloroso como si hubiera ocurrido ayer. ¿Cómo lleváis el tema? Porque aunque siempre se dice que la paciencia de nuestra Estirpe es legendaria, cuarenta años para realizar un encargo tan sencillo puede ser considerado demasiado tiempo, y nuestra señora Nova no es precisamente famosa por su tolerancia hacia vagos y maleantes. 

Por ese motivo, y porque sois vasallos fieles y le tengo mucho cariño a vuestras alocadas cabecitas, os envío esta carta en manos de mi jinete mensajero más veloz. Aprovechando mi legendaria hospitalidad Tzimisce he logrado retener a los emisarios en mi castillo una noche más. Espero que entre una cosa y otra mi mensaje llegue antes que los secuaces de Nova Arpad y que así tus compañeros y tú tengáis un poco de tiempo para prepararos.

Siempre tuyo, afectuosísimo

 

 

Radu Szantovich de Bistriz

Príncipe y voivoda

 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario