viernes, 26 de marzo de 2021

Notificación

Queridísimos muchachos:

Mi muy respetado Aldrich, tan adusto como apuesto;  mi admirado frate Jaroslav,  siempre a Dios rogando y con el mazo dando; mi idolatrada dama Zoltana, cuya sabiduría es solo comparable a su belleza; resto de vampiresas y vampiresos de Tihuta, cuyos nombres no soy capaz de recordar con precisión en estos momentos,  pero a quienes amo con ternura y por quienes daría sin dudarlo como mínimo un riñón y como máximo la vesícula biliar: tengo un anuncio que daros. 

Me jubilo.  
 
Por mucho que me cueste reconocerlo,  tengo que admitir que me estoy haciendo mayor. Mi memoria ya no es la que era,  ya no batallo tan gloriosamente como antaño y en las noches de relente me atacan el moquillo y la reúma. Noto que me estresa el rirmo frenético de la gran ciudad,  con sus atascos de circulación,  sus clamores, su polución,  su gentuza, sus olores,  pestes y miasmas, y me agotan los horarios,  perifollos, protocolos y burocracias del politiqueo y la intriga palaciegas. Estoy cansado y encima ando mal de vista, sobre todo en las distancias cortas.

Envidio la vida más sencilla y reposada de los rústicos campesinos. Dicen mis galenos que el aire de la campiña ea salutífero, con sus aromas a tomillo,  espliego, lavanda y boñiga fresca de vaca. Me sentará bien.  Por lo que he tomado la decisión de recoger mis exiguas pertenencias, hacer la maleta y asentarme en el pequeño y coquetuelo castillo que habéis tenido la gentileza de construir y cuidar para mí estos años. Por favor,  desalojadlo y dejadmelo todo limpito para que pueda instalarme. Tenéis hasta final de año. 

Naturalmente, vuestro trabajo durante todo este tiempo no ha de quedar sin recompensa. Lo primero y más importante, quiero que sepáis que contáis con mi más sincera y sempiterna gratitud. Considero honestamente que sois unos empleados admirables. Al contrario que otras (personas), yo jamás he pensado que seáis unos inútiles desgraciados ni una lamentable caterva de descerebrados. Muy al contrario, opino que se puede confiar ciegamente en que cumplais exactamente con las expectativas que en vosotros se depositan. Al menos, commigo siempre ha sido así. Confío en que el final de esta etapa no sea más que el principio de una larga historia de colaboración entre nosotros de la que redunden copiosos beneficios. 

Y aunque un alma noble no puede ni debe aspirar a más alta recompensa que la gratitud sincera que ahora os brindo,  comprendo que el cuerpo físico también requiere sustento y gratificación,  y por eso os otorgaré también,  a la entrega de las llaves del Castillo:
  • La suma de 1500 (mil y quinientos) frijis de oro a cada uno de vosotros,  
  • El título nobiliario de Marqués (o marquesa) de las Mismísimas Marismas a uno (o una) de vosotros (o vosotras), a elección vuestra (o vuestro),
  • La carta de Ciudadanía en la ciudad de Bistriz para todos vosotros,
  • Las llaves de una lujosa mansión de piedra en la exclusiva urbanización "Mirador de Montepinar", calle Ave del Paraíso, número trece. Se trata de una de las zonas más elitistas y prestigiosas de Bistriz. La mansión tiene tres plantas,  está construida con las mejores calidades,  con vistas al matadero,  y viene equipada con mobiliario de alto standing, salón a doble altura,  mazmorras,  caballerizas,  amplio patio interior,  cocina totalmente equipada, electrodomésticos de alta eficiencia energética,  servidumbre completa y bodega con pasadizo secreto a las Pútridas Alcantarillas de la ciudad. Además,  os dejaré en la mansión,  como cortesía,  varios juegos de toallas,  una cesta de bienvenida de frutas de temporada y varios recuerdos como muestra de mi cariño,  entre ellos varias antigüedades valiosas, incluyendo un busto mío en mármol y ciertas tablillas de arcilla por las que creo que habéis manifestado algún interés en el pasado. 
  • Para dos de vosotros, a elección vuestra,  concederé Permiso de Procreación en la mencionada ciudad de Bistriz. 
  • Y a uno de vosotros,  tambien a elección vuestra,  le otorgaré, si así lo desea,  el título de Azote mío en la ciudad,  con amplios poderes en la gestión del Elíseo.
Naturalmente, a pesar de mi retiro tendré que mantener el título de Principe de Bistriz,  ya que se trata de un cargo vitalicio o, mejor dicho,  mortalicio, ja je ji jo ju. Qué chispa tengo.  Afortunadamente,  estamos en el siglo XIV y los avances tecnológicos y metafísicos me permitirán teletrabajar,  manteniendo contacto con la ciudad a través de mensajero,  cuervo, murciégalo u otros medios aún por especificar. Pero el nuevo Azote tendrá gran autonomía y será a buen seguro quien corte el bacalao. Por favor,  si no estáis interesados en el título avisadme con suficiente antelación para que pueda ir contactando con una sustituta que se me ocurre en estos momentos.

Poco más puedo contaros, mis queridos. He de ir empezando a organizar mi colección de sombreros para la mudanza. ¡Queda tanto por hacer! Y yo con lumbago. Ay, cuándo se nos llevará el Señor...

Siempre vuestro, 

Radu Bistri
Príncipe in excedentia de Bistrița
 
 

 

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