sábado, 20 de marzo de 2021

Octavio

Octavio os saluda extendiendo el brazo al estilo romano, como vosotros fueseis sus oficiales.

"¡Ave, militates! Escuchad ahora estas palabras, pues en ellas descansa el equilibrio de tiempos venideros. He visto gran trastorno entre los hijos del primer nacido de Adán. Bajos sus pies se abrió un gran abismo, y estaban a punto de caer. Frente a ellos se alzaban las generaciones, furiosas y resentidas.Así me ha sido dado advertiros, ¡oh guardianes del equilibrio y portadores de los signos de los últimos días! Y los chiquillos quedarán divididos, hermano contra hermano, una mano levantada contra la otra, como el mismo Caín mató un día a su hermano. Los inferiores se harán más grandes y los grandes caerán en un torbellino de sangre. Uno de los mayores ha caído en el pozo, para no volver nunca. Otro espera el destino del beso de sus ingratos chiquillos. ¡Alzaos y marchad, vosotros que oís mis palabras!"

Cuando termina su discurso, Octavio queda en silencio, como si estuviese sumido en profundos pensamientos. Tas unos minutos de incómodo silencio, os añade:

"El Señor de los Demonios está al borde de la destrucción. Que encuentre o no su final depende de vosotros. Tenéis el conocimiento, oculto entre vuestras posesiones, del lugar donde descansa. Alguien llegará suplicando lo que tenéis. Cuidad como contestáis a su petición de ayuda. Escoged sabiamente."

 Dicho esto, Octavio se marcha tan abruptamente como ha llegado.

 



No hay comentarios:

Publicar un comentario