sábado, 6 de noviembre de 2021

Visita al castillo de Basarab

El castillo es enorme, lóbrego y destartalado. Se trata de un genuino Zelios, una de sus primeras obras, siglo XI tardío, aunque ha sido muchas veces expandido, parcialmente derruido y reformado desde entonces.

Cada Maeƒtro ha uƒado el caƒtillo a ƒu manera –os dice Igor, mientras os hace la visita guiada–. El Maeƒtro Vintila, que ƒatán lo tenga en ƒu Condenación, era por ejemplo muy aficionado a laƒ torturaƒ. Tenemoƒ ƒalaƒ de tortura a caƒcoporro: la ƒala de Tortura de Verano, la de Invierno, la de Arrancamiento de Uñaƒ, la Rompemuelaƒ, el Gabinete de Aplaƒtamientoƒ, la ƒalita de Deƒollar, laƒ Catacumbaƒ del Dolor Inenarrable, las Oficinaƒ de Empadronamiento, la Despanzurrandería, los Calabozoƒ Pútridoƒ... 

Igor os va enseñando todas esas cámaras, ahora abandonadas y cubiertas de telarañas. Está todo manga por hombro y muchas de las mazmorras están aún llenas de sacaojos oxidados, manchas de costra, pus y moco resecas, huesos humanos extrañamente deformados y otros despojos. Se nota que el castillo anda escaso de personal: apenas hay otros sirvientes que el propio Igor y sus hijas solteras, las Igorinas, que bastante tienen con lo que tienen.
Al Maeƒtro también le intereƒaban mucho laƒ metamorfoƒiƒ. En eƒta parte del caƒtillo –Igor os está conduciendo ahora a través de las zonas semiderrumbadas del Ala Este– ƒolía convertiƒe en reptil para aƒuƒtar a laƒ viƒitaƒ. O a veceƒ en Minotauro, o en Fauno, o en Eƒcorpión o en Grúa Hidráulica. También violaba mucho. Recuerdo cómo se ponía a violar en en laƒ nocheƒ de invierno, que ƒon tan largaƒ. Se le iban laƒ horaƒ que daba guƒto verlo. A veceƒ perdía por completo la noción del tiempo y le ƒorprendía el amanecer a media violación. ¡Cómo corría a eƒconderse del ƒol! Qué tiempos.
Los pasillos del castillo se retuercen a lo loco, con una cualidad casi orgánica, subiendo y bajando constantemente en escaleras de caracol y rampas aparentemente sin sentido. Resulta fácil perderse en tamaña estructura, tan caótica y vacía. En algunas partes de los edificios las paredes se han agrietado y se cuelan por los huecos entre los sillares raíces e incluso ramas de árboles escuálidos que crecen entre los cascotes. 
Al Maeƒtro Dragomir, ƒin embargo, le intereƒaban mucho menos loƒ deporteƒ feudaleƒ. Traƒ comerƒe al viejo entró en una eƒpecie de depreƒión y apenaƒ violaba a nadie. Se dedicaba a mirar durante horaƒ y horaƒ a la pared y a murmurar noƒequé coƒaƒ acerca de una tal Kulata o Kuparra o yoqueƒé. Mandó conƒtruir un montón de ƒalaƒ vacíaƒ para poder mirar paredeƒ a guƒto
Cruzais el antiguo ala de Dragomir, con sus enormes estancias de techos altos adornadas únicamente por cortinas raídas y manchurrones de humedad en las paredes. El agua cae a través de numerosas goteras sobre una multitud de cubos dispuestos por el suelo, haciendo plic plic y glu glú. Es un sonido relajante que se contrapone al aullar y silbar del viento helador colándose continuamente por las numerosas rajas de las paredes. No parece que haya ni una sola ventana que cierre bien en todo el castillo. 
 
Menoƒ mal que ƒe le fue paƒando la morriña y con el tiempo volvió a ƒer el baƒtardo mimado y caprichoƒo de ƒiempre. Cuando ƒe dio cuenta que un ƒiglo y medio de inactividad noƒ había dejado en la ruina, ƒe dedicó a embarcarƒe en proyectoƒ de emprendeduría que colocaran nueƒtro caƒtillo en la creƒta de la ola de la modernidad del ƒiglo XIV. Puƒo a todoƒ loƒ palurdoƒ de la aldea a fabricar arteƒaníaƒ para vender en laƒ Feriaƒ Actualeƒ de Tranƒilvania. ƒeguro que habéiƒ viƒto por ahí algún botijo marca Basarab. ƒe vendieron a cientoƒ. Lo malo eƒ que el Maeƒtro Dragomir había ordenado fabricar decenaƒ de mileƒ. El excedente hubo que guardarlo aquí, en el caƒtillo: casi toda el Ala Oeƒte la tenemoƒ hoy dedicada a almacenar botijos
Atravesáis las nobles estancias del mencionado ala, con sus ostentosos artesonados de madera asolados por la carcoma y sus antaño lustrosos suelos de baldosa bizantina, hoy todos rayados de tanto arrastras botijos de un lado para otro. Las piezas de alfarería se acumulan sin orden ni concierto por todas partes. La mayoría de los botijos están rotos, carecen de pitorro o tienen las palabras "RECUERDO DE TRANSILVANIA" con faltas de ortografía. Muchos de los botijos albergan nidos de ratas, grandes como perretes. Las ratas, no los nidos. Aunque estos también. 
 
Hoy en día noƒ dedicamoƒ principalmente a la exportación de rataƒ –dice Igor, orgulloso, al ver cómo os fijáis en los roedores–. Eƒ la única idea comercial del Maeƒtro Dragomir que ha funcionado mრo menoƒ bien. Todaƒ laƒ demრfueron un deƒaƒtre. La peor de todaƒ, en mi opinión, la de alquilar parte del caƒtillo como Caƒa Rural Con Encanto loƒ fineƒ de ƒemana. El Maeƒtro ƒiempre ƒe acababa comiendo a loƒ huéƒpedeƒ y eƒo acaba creando una cierta mala reputación turíƒtica. Volviendo al tema de laƒ rataƒ, como decía, la coƒa funciona medio bien. Leƒ vendemoƒ rataƒ a loƒ señoreƒ feudaleƒ para que laƒ pongan en sus aldeaƒ y laƒ protejan de la Peƒte. Todo el mundo ƒabe que laƒ rataƒ y loƒ ratoneƒ alejan laƒ enfermedadeƒ, ¿verdad? Mano de ƒanto. 
 
Pasáis al exterior y paseáis en torno a las murallas. Son sólidas y están mucho mejor cuidadas que el interior del castillo. A pesar de ello, hay porciones de la muralla norte y este (las otras dos partes dan a un barranco de unos doscientos metros de caída a plomo) donde se aprecia que la piedra está ennegrecida por el fuego y dañada por impactos de metralla y garfios de asedio. 
 
– Eƒto eƒ de cuando noƒ atacaron los Tártaroƒ –explica Igor–. Eƒta otra, de cuando loƒ Sarros. Aquí están las marcaƒ de cuando noƒ invadieron loƒ mongoleƒ, y ƒi oƒ fijáiƒ bien podréiƒ ver la parte que hubo que reconƒtruir traƒ el Aƒedio de 1322. Aquí detrრhay un recoveco que no ƒe ve bien deƒde laƒ almenaƒ y eƒ donde vengo muchaƒ veceƒ a hacer un piƒ anteƒ de llegar al caƒtillo cuando me toca bajar al pueblo a comprar garbanzoƒ. Mi próƒtata ya no eƒ lo que era. 
 
Volvéis al interior y os adentráis en la zona relativamente habitada del castillo. Aquí es donde se encuentran las cocinas, las caballerizas, la bodega y los aposentos de Igor, las Igorinas y, hasta hace apenas unos meses, Dragomir. 
 
– Y en eƒta parte eƒ donde hacemoƒ vida. O no-vida, ja je ji jo ju. En la planta de arriba eƒ donde vivo yo con miƒ hijaƒ y en la planta noble y el ƒótano eƒ donde paƒaba ƒu tiempo el Maeƒtro Dragomir. Hay catacumbaƒ oƒcuraƒ y ƒalaƒ donde a Dragomir le guƒtaba ponerƒe cómodo y complotar con ƒuƒ amigoƒ anarquiƒtaƒ. Todavía noƒ quedan muchoƒ de ƒuƒ pijamaƒ, por ƒi deƒeáiƒ uƒar alguno. También eƒtá al fondo el laboratorio donde yo ƒolía ayudar al Maeƒtro a hacer Experimentoƒ Contra Natura (jamრnoƒ salió ninguno, pero ƒi mezclaƒ Mentoƒ con Coca-Cola ƒale muchíƒima eƒpuma), con ƒu pararrayoƒ y todo, y arriba del todo tenemoƒ un palomar, ƒalvo que ya no noƒ queda ninguna paloma. A cambio, murciélagoƒ hay a porrillo. 
 
Y con esto termina la visita guiada al Castillo de Basarab, vuestra próxima morada. Alrededor de extienden vuestros nuevos dominios, con sus bosques de pino piñonero transilvano, sus barrancos, sus escombreras, sus campos de coles y su aldea de unos trescientos habitantes, todos ellos analfabetos. Es un lugar miserable y patético, unas cien veces más rico que ese agujero infecto que era el Valle de Tihuta. Aquí vais a ser la mar de felices, os dice Igor. Pero antes de nada, un pequeño detalle administrativo. 
 
– Y entonceƒ decidme, miƒ ƒeñoreƒ: ¿quién de voƒotroƒ va a ƒer mi nuevo Maeƒtro y ƒeñor (o ƒeñora) de cuanto noƒ rodea?

 


 

 

APÉNDICE: IGOR

Igor estaba esperándoos en la Sala del Homenaje de vuestro castillo, con la chepa envuelta en papel de regalo y una carta de Dragomir en la boca diciendo esto: 

"Queridos amigos y aliados. Esto que tenéis aquí sujetando está carta con cara de idiota es Igor. Ahora es todo vuestro. Igor (que se pronuncia "áigor") lleva cuidando de mi familia desde hace muchísimos años. Estoy seguro de que a vosotros os cuidará igual de bien. Igor es malhablado,  bebe,  fuma, le gustan las pilinguis y tiene el colesterol alto,  pero si le dais de comer y beber de vez en cuando no tiene por qué morirse. Es testarudo, siempre hace lo que le da la real gana y pronuncia las eses de una forma rarísima,  pero a cambio es fiel y conoce como nadie los intríngulis del castillo. Si alguna vez no sabéis dónde habéis dejado las llaves o necesitáis robar algún cerebro de la morgue local,  él es vuestro hombre. 

Algunos consejos de manejo y cuidado: Igor lleva más de cuatrocientos años bebiendo Sangre de Tzimisces e inevitablemente se le han ido pegando algunas de nuestras manías. Si le hacéis alejarse más de veinte leguas del castillo se os pondrá mustio y se os morirá.  Está acostumbrado a la Sangre de Séptima Generación y si le dais vitae de peor calidad se le estropearán los poderes. Igor viene de una familia ya extinta de Aparecidos y ya no está en garantía.  Si se le cae algún brazo u otra extremidad, probad a ponerle alguna del almacén de órganos que hay al final del pasadizo secreto tras el clavicordio. No os olvidéis de regarlo con frecuencia: yo solía darle de Beber todos los martes y los viernes.  Si le dais de Beber siempre la misma persona,  seguro que a esa persona le coge cariño muy rápidamente. Si seguís estos sencillos consejos,  seguro que os durará muchos años. 

Que lo disfruteis, 

Dragomir 

 


 

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