jueves, 29 de agosto de 2024

Aisling

Imaginad la historia de una muchacha que queda huérfana muy joven y se ve empujada por la necesidad a sobrevivir en el bosque, cazando y luchando por su supervivencia, hasta que su valentía y su capacidad de resistencia hacen que un Gangrel se fije en ella y le otorgue el Abrazo.

Esa habría sido la historia de Aisling, salvo por un pequeño detalle: las cosas nunca funcionan así. La niña huérfana y abandonada en el bosque no aprende a cazar ella sola: se muere. 

La historia es casi, casi así. Aisling era la hija menor de un flaith (un tipo de noble menor, similar al hidalgo castellano, pero en la cultura céltica) irlandés. Tenía un hermano mayor, que heredaría el ráth (caserío) y las tierras del padre de Aisling, y a ella, como hermana y menor de la familia, le habría tocado entrar en un convento. Solo que la familia de Aisling solo era católica en la superficie. El clan estaba muy apegado a las tradiciones y religión celta, por lo que Aisling se libró de irse con las monjas al acabar su niñez. En su lugar, permaneció en el ráth y participó de las actividades agrícolas, ganaderas y también cazadoras de su familia. Estaba muy unida a su padre, quien la llevaba de cacería a menudo, y con él aprendió a manejarse con el arco y el caballo. Como la familia tenía cierta posición, también aprendió algunas dotes de las clases altas, como por ejemplo a hablar francés y alemán, aunque nunca llegó a aprender a leer y a escribir. Mayor para ser considerada una niña pero aún joven para buscar un marido, Aisling vivió unos años felices y despreocupados.

Un episodio de peste dio al traste con su felicidad. Toda su familia murió, excepto ella. Fue entonces cuando llegaron las monjas para cuidarla, darle un futuro... y quedarse con las tierras del difunto padre. Aisling, indómita, se rebeló escapándose al bosque. Y fue a partir de ese momento cuando la historia del primer párrafo comenzó realmente.

Aisling, como vampira, sigue siendo tan libre e indómita como cuando escapó del convento. Lleva su cabello pelirrojo corto y viste ropas útiles, masculinas, que le permitan moverse fácilmente en la espesura y cazar a su antojo. No reconoce fronteras ni barreras, aunque no es estúpida y sabe cómo moverse entre un Dominio y otro sin incurrir en la ira de los señores feudales. Posee un código de honor férreo, que la lleva a aplicar la ley del ojo por ojo pero también a pagar deudas de honor con la misma moneda que recibió. En este caso, al haber sido salvada su vida por Onufryi, no dejará su compañía hasta haberle salvado a él la suya.





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