El Conde Florescu es uno de los knezi más conocidos del norte de Valaquia. Desde hace al menos cuatro siglos su Dominio se extiende sobre varios valles sombríos y boscosos vecinos al paso de Tihuta, lindando al norte con el principado de Radu en Bistriz. El Conde Florescu es un excelente representante del sector más conservador del viejo Clan transilvano: refinado, altivo, educado, cruel, exquisitamente inhumano.
El Conde es un consumado Metamorfosista al que le gusta experimentar con los apéndices óseos y los exoesqueletos. Parte de sus "ropajes" están formados por capas de hueso y cuernos labrados a partir de su propio cuerpo. Un cráneo enormemente dilatado sostiene unos gigantescos cuernos y otra serie de apéndices óseos que recuerdan al caparazón de un cangrejo blanquecino.
El Castillo del Conde Florescu es una vetusta y en apariencia casi ruinosa fortaleza de piedra negra, de ventanas estrechas y puntiagudas, situado sobre un cerro expuesto a la furia de los vientos y la tormenta, rodeado de aldeas miserables, campos de cultivo sombríos y fortalezas menores ocupadas por monstruosos szlachta y por los fieros guerreros Danislav que son el mayor orgullo del Conde.

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