Enero 1414
Señora Zoltana, Pater Jaroslav
Espero que este mensaje llegue a vuestras manos sin que lo vean ojos indeseables. No sé muy bien qué fiebre os ha aquejado ni qué os han prometido, pero siempre he confiado en vuestro juicio y no voy a romper ahora mi costumbre. No sé, y casi prefiero no saber, hasta qué punto habéis estado involucrados en los actos sobre los que tanto se rumorea últimamente. Al Conde Radu y a los demás miembros del Concilio, sin embargo, les he dicho que no os movisteis del Castillo de Tihuta en todo el otoño. Espero que ninguno de nosotros tenga que lamentar esta decisión.
Vuestro,
Aldrich von Gründerson

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