Vintila Basarab, también conocido por sobrenombres completamente injustificados tales como "El Rey Escoropión" o "La Avaricia Reptante", fue un venerable metaforfosista Tzimisce que aterrorizó y dominó con mano de hierro una pequeña pero tristemente famosa región montañosa perteneciente al macizo de Bihor, a unas treinta millas al norte y oeste de la actual Alba Iulia. Fruto de la rama Danesti de la familia de aparecidos Basarab, Vintila ascendió a las filas de la Estirpe en algún momento del siglo VIII y extendió su sombra sobre la región durante siglos, hasta que una progresiva entrada en un estado de senectud y la mano traidora de su descendiente lejano Dragomir causaron su caída en el siglo XIII.
Vintila y su descendiente y sucesor al frente del castillo Basarab dejaron un legado palpable y que aún perdura de pobreza, desolación y miedo en la regiónm. Menos notorio es otro legado, del cual nadie a excepción de Bianka parece haberse dado cuenta: las Igorinas, que es lo que queda de la familia, hoy en día casi extinta y constituída actualmente por mujeres, de descendientes del ya muerto ghoul de confianza de Vintila, Igor.
Igor tuvo una vida extraordinariamente larga como ghoul. Fueron casi cuatrocientos años al servicio de Vintila, más casi otro centenar bajo el yugo de Dragomir y otras pocas décadas al servicio de la Lasombra Zoltana Megyèsi. Durante todo este tiempo Igor, que se venía a sí mismo como una especie de latin lover de pueblo, tuvo una activa vida sexual, incialmente con mujeres del castillo y de la población más cercana (Aldea de Mierda). Posteriormente, y dado que Igor era un completo degenerado, sus atenciones empezaron a centrarse en sus propias hijas y nietas, a quienes consideraba seres de una belleza excepcional, las únicas capaces de estar a la altura de un galán como él.
El fruto de estas relaciones incestuosas fue un grupo de mujeres cada vez más deformes y grotescas, las Igorinas (todas ellas se llaman Igorina: entre las muchas taras de esta estirpe está la de no tener imaginación para los nombres) o, en el dialecto valaco local, fetele igorinei.
Gran parte de las fetele igorinei murieron con los saqueos del castillo Basarab y Aldea de Mierda a mediados y finales del siglo XV. Hoy en día solo quedan cinco mujeres de la familia, todas ellas hermanas, madres, abuelas y primas entre sí, en una red genealógica tan desquiciada que ni ellas mismas saben quién de ellas es la madre hermana de quién.
Bianka ha estado observando a las Igorinas y ha llegado a la conclusión de que forman una familia de aparecidas distinta a las conocidas. Las Igorinas apenas envejecen (parecen ancianas casi desde niñas y se mantienen así, empeorando en su aspecto y modales solo muy gradualmente, durante décadas). Esta atemporalidad dificulta aún más cualquier intento de crear un árbol genealógico de Igorinas, ya que a veces una de aspecto menos estropeado resulta ser madre y abuela de otra de aspecto más envejecido.
Bianka ha realizado sus propios estudios y experimentos con las Igorinas y está preocupada acerca del futuro de la línea. Todas las Igorinas existentes son hijas de Igor y otra Igorina, pero ahora Igor está muerto y desde que él falta no ha nacido ninguna nueva Igorina. Cuando una Igorina se aparea con un aldeano normal (habitualmente hace falta obligarles con terribles amenazas para que se acerquen siquiera a una de ellas) y consigue quedarse encinta, el fruto de dicha relación es siempre un mortal normal, aunque excepcionalmente feo. Las Igorinas tienden a hacer sopa con estos recién nacidos. Bianka piensa que sin Igor para aportar su simiente corrupta, la rama aparecida de las Igorinas desaparecerá cuando muera la última de estas mujeres, por llamarlas de alguna manera. Y, desde su perspectiva Tzimisce, eso sería una pena.
Igor-reglas:
Familia aparecida: Fetele Igorinei (Igorinas)
Rasgos distintivos: todas las Igorinas son mujeres y comparten entre sí los siguientes rasgos: ojos saltones y bizcos, uno de ellos más grande que el otro; nariz priminente; cejas gruesas; joroba (que a veces cambia de lugar, de la derecha a la izquierda, sin explicación aparente), cabellos estropajosos, cojera (que no impide que puedan correr como gacelas cuando les interesa); una actitud irreverente hacia los vampiros que no excluye que puedan ser serviles y arrastrarse como lagartijas ante ellos cuando les interesa; un sentido del humor retorcido y negro; tendencia a considerarse a sí mismas seres hermosos y sublimes; propensión a la flatulencia.
Disciplinas de familia: Auspex, Animalismo, Ofuscación.
Tara familiar: aparte de los anteriores rasgos físicos y de carácter (ninguna Igorina puede comenzar el juego con una puntuación de Apariencia mayor que uno), las Igorinas comparten en menor medida la aflición de su antepasado Igor. Éste no podía alejarse mucho del Castillo Basarab sin perder sus poderes, su salud y finalmente su vida. En el caso de las Igorinas, la maldición es menor pero similar en origen. Si quieren alejarse del Castillo o de Aldea de Mierda, las Igorinas deben llevar consigo un recuerdo físico del lugar (algo de tierra, una piedra, un embutido, un botijo, una herramienta, una maceta con un geranio, cualquier cosa que sea de carácter material y pese más de cien gramos). Si pierde este vínculo con su tierra, sufre las mismas penalizaciones que un Tzimisce que duerme sin su tierra natal.

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