¡No dude más, señor feudal! Vladimir Bobrovnikov, nativo del óblast de Rylsk y miembro del gremio de masones (Артель каменщиков) de dicha ciudad, cantero de piedra y oficial de taller, diestro en cortar, escuadrar y asentar, ofrécese como Steinmetz para hacer umbrales, dinteles, escalones, muretes, chimeneas, arcos sencillos, reparos de muros y piedra labrada a medida. Trabaja limpio, precio justo, y cumple plazos cuando la piedra es buena y el patrón honrado.
Viajan con él su anciana abuela, doña Dragana, su hija Irina, buena en los menesteres del tejer, su sobrino Gaudențiu, con fuertes brazos para trabajar y el perro (e hijo de perra) Puting. Todos ellos, salvo la abuela y el perro mugriento, ofrécense para trabajar ya sea por jornal o por pieza.

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